ARTICULO PUBLICADO POR LA REVISTA EL HOSPITAL.

Autoría del Dr. Hernando Acevedo A., MD,

La adquisición de la tecnología de salud es un proceso complejo, el cual debe ser realizado por un equipo multidisciplinario. Para obtener óptimos resultados se deben realizar formatos y sistemas de evaluación y calificación de las propuestas previamente. La contratación de pólizas de cumplimiento es esencial.

Hoy más que nunca es necesario el uso racional de la tecnología de la salud, para optimizar los recursos hospitalarios y mejorar su costo-efectividad, ya que, por ejemplo, en el 2001 en México, 60% de los hospitales no tenían sistema formales de adquisición de tecnología [1].

La compra de equipamiento médico, en la actualidad, es una actividad que requiere un desarrollo logístico importante. La inversión que realizan los entes sanitarios es bastante alta para tomar una decisión que no lleve a resultados claramente definidos. Por ello, algunas instituciones y países han desarrollado procesos y normatividad que incluyen procedimientos muy bien definidos, para disminuir los efectos negativos de compra de tecnología innecesaria o compleja, que se utiliza en forma deficiente.

El presente artículo hace una breve recopilación de las recomendaciones que se deben tener en cuenta antes, durante y después de la compra, las cuales pueden aplicarse a todos los procesos de adquisición de tecnología médica.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que la tecnología abarca no solo los equipos para el área asistencial, medicamentos, procedimientos y modelos asistenciales, sino también los software para el funcionamiento de equipos, el desarrollo de herramientas de información para el manejo de historias clínicas, funciones contables y de administración de personal, así como herramientas estadísticas y de informes. Estas últimas tecnologías blandas incluyen soluciones integrales de aplicaciones que cubren integralmente todas las áreas.

Ante todo, es importante definir algunos conceptos. La evaluación de tecnologías sanitarias es un proceso de análisis e investigación, dirigido a estimar el valor y la contribución relativos de cada tecnología sanitaria a la mejora de la salud individual y colectiva, teniendo en cuenta, además, su impacto económico y social [3]. El ingeniero clínico es aquel profesional capaz de desarrollar el plan de adquisición, que beneficiará no solo a la institución prestadora de servicios de salud, sino también al paciente y al personal médico [4]. Y por último, La tecnología para la atención de la salud incluye no solo los medicamentos, instrumentos, equipos y procedimientos utilizados directamente en los pacientes, sino también los modelos de organización y sistemas de apoyo que hacen posible la atención de la salud [5].

Los procedimientos de adquisición de tecnología son complejos. Buscan obtener seguridad, eficacia, utilidad clínica, impacto económico y un efecto sobre la organización y la prestación de servicios; son de interés para fabricantes y proveedores de servicios, al igual que para legisladores, funcionarios gubernamentales, administradores de salud, investigadores, industriales y cada vez más para los pacientes y sus familias [5].

Al mismo tiempo, la compra de tecnología es el inicio del ciclo de vida de los equipos médicos, que puede afectar el uso y mantenimiento de los mismos. Los equipos médicos, definidos como los aparatos o máquinas operacionales y funcionales, que reúnen piezas eléctricas, electrónicas, mecánicas y/o híbridas, se desarrollan para realizar actividades de prevención, diagnóstico, tratamiento o rehabilitación [2]. Su proceso de compra permite determinar cuál equipo, el oferente, solicitar ofertas y establecer sistemáticamente las necesidades de la organización, así como las estrategias financieras, de riesgo gerencial y organizacionales, que se deben tener en cuenta al momento de adquirir nuevas tecnologías [6].

Para la adquisición de tecnología se recomienda:

  1. Definir las necesidades reales institucionales y coordinarlas con las necesidades poblacionales; esto último sobre todo para las instituciones estatales.
  2. Trabajar en equipo en el diseño de formatos para determinar y evaluar la tecnología solicitada, y su comparación frente a las tecnologías alternativas que puedan satisfacer necesidades clínicas. Este proceso incluirá los siguientes pasos:
  3. Verificar que el producto ha sido evaluado por las entidades de pruebas reconocidas.
  4. Presenciar ensayos y demostraciones de los equipos, examinar y evaluar con el fabricante los procedimientos de mantenimiento y de servicio, para establecer los recursos humanos y financieros requeridos. Igualmente, determinar la facilidad de desmontaje y necesidad de herramientas especiales.
  5. Obtener el presupuesto necesario.
  6. Conseguir más de una cotización, preferiblemente cuatro.
  7. Hacer seguimiento del cumplimiento de expectativas, presentando las propuestas a los clínicos. El ingeniero clínico o bioingeniero puede contribuir a lograr la calidad y el alcance de la atención de los pacientes, así como al bienestar financiero de la organización.
  8. Evaluar los requisitos para la instalación, capacitación y servicio del equipo.
  9. Identificar todas las características de la tecnología, opciones, accesorios, servicios y demás aspectos de adquisición que son importantes para la organización, y garantizar que todos estos aspectos estén contenidos en el contrato de adquisición.
  10. Evaluar el soporte e ingeniería existentes en la institución, y la suficiencia de los mismos para la puesta en marcha y el mantenimiento de la nueva tecnología.
  11. Calificar las propuestas, fijando criterios de evaluación previamente.
  12. Asegurar que las pruebas de aceptación, supervisión de instalación, verificación y entrega de los elementos cumplen lo siguiente:
  13. Verificar la existencia del servicio postventa, esto es, soporte, mantenimiento preventivo y correctivo, insumos y repuestos.
  14. Asegurar la inversión con pólizas de cumplimiento.
    • Identificación y detalle de los procedimientos clínicos para los cuales se tiene la intención de utilizar la tecnología.
    • Recopilación de información acerca de la tecnología solicitada.
    • Identificación de otros procedimientos clínicos para los que la tecnología podría ser utilizada.
    • Recopilación de información sobre las tecnologías alternas que podrían ser utilizadas para los mismos procedimientos clínicos.
    • Comparación de la tecnología solicitada y las alternas existentes dentro de la organización.
    • Determinación y examen de la eficacia clínica de la tecnología solicitada y de las alternas.
    • Realización de un análisis de las necesidades conceptuales, sobre la base de toda esta información.
    • La tecnología cumple su función.
    • Las características de rendimiento inicial (basales) se miden y registran.
    • El resto de términos y condiciones de venta se cumplen.

Desde el punto de vista legal, William S. Wyler, miembro de un bufete de abogados de Estados Unidos, afirma que aunque el valor de la tecnología es evidente, tiene potenciales riesgos, que pueden ser disminuidos realizando un plan que permita organizar y optimizar la adquisición de la tecnología. Sugiere la creación de un equipo de adquisiciones, que incluya un consultor de tecnología especializada, un abogado especializado en tecnología, un director de tecnología interno (si está disponible) y un representante de la alta dirección con poder de decisión; tomar el tiempo necesario para definir cuidadosamente la adquisición; usar un formato de solicitud, que incluya la descripción técnica funcional, y enviarlo a varios proveedores; a continuación, reducir los vendedores a los cuatro finalistas; negociar con un proponente, pero mantener otro en reserva; nunca firmar la proforma de contrato del vendedor; hacer que los folletos de venta y de literatura de ventas hagan parte del contrato definitivo; tratar primero los productos de tecnología y luego el precio, y por último establecer siempre acuerdos de mantenimiento y soporte, en conjunto con el acuerdo principal [7].

En la toma de decisión de adquisición de tecnología informática, bien sea por el desarrollo de aplicativos dentro de la institución, compra de productos, de servicios informáticos, de soporte o consultoría, la universidad de Northwestern, en Estados Unidos, recomienda desarrollar políticas para dos situaciones fundamentales. La primera, cuando se requiere aprobación previa durante la planeación, como, por ejemplo, el cambio de la estructura de redes, que puede comprometer la seguridad física o lógica de las redes en funcionamiento, y por otro lado, la adquisición de tecnología informática, y la segunda, cuando hay que seleccionar proveedores, consultores o desarrolladores de soluciones informáticas, en los cuales se debe revisar y aprobar su selección, los planes de desarrollo y contratos, para garantizar que las normas de trabajo, competencias de vendedores y/o consultores, los requisitos de la interfaz del sistema y las protecciones legales seas adecuadas para proteger la información institucional y sus activos [8].

Conclusión
La adquisición de la tecnología de salud es un proceso complejo, el cual debe ser realizado por un equipo multidisciplinario, que incluya el personal de administración y bioingeniería, así como el usuario final, personal asistencial, médico, tecnológico y de enfermería. La realización de formatos y sistemas de evaluación y calificación de las propuestas debe determinarse previamente, para obtener óptimos resultados. La contratación de pólizas de cumplimiento es esencial.